Cataratas: las nubes que cierran ventanas a la vida


Cataratas: las nubes que cierran ventanas a la vida

En Cuba y en este oriental territorio de Las Tunas ese padecimiento ocupa, como toda la atención sanitaria, prioridades dentro del sistema de Salud en el país, más cuando el aumento progresivo del envejecimiento poblacional es un hecho y demanda estrategias médicas por la polimorbilidad que presenta esta etapa de la vida.


La introducción de tecnología de avanzada ubica hoy a los servicios oftalmológicos de la Isla a niveles similares de las naciones desarrolladas, lo que permitió por ejemplo que en el 2010 el hospital general Ernesto Guevara de la Serna, de esta provincia, realizaran más de dos mil 300 intervenciones quirúrgicas, entre ellas 948 de cataratas, avance que actualmente se multiplica con creces no solo en la superación constante de los especialistas, sino en la aplicación multidisciplinaria encaminada a resolver las afecciones visuales.
Estos logros posibilitaron igual que oftalmólogos del “Hermanos Ameijeiras” asumieran la cirugía de cataratas con una nueva mentalidad, pues además de quitar la opacidad ocular reducen el defecto refractivo (miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia). Una información difundida por Prensa Latina indica que galenos de ese importante centro afirmaron que los procedimientos modernos trajeron nuevos desafíos.
Según criterios autorizados en esa disciplina, son muy escasas las complicaciones que se originan durante la intervención quirúrgica, en la cual la avanzada técnica conocida como Facoemulsificación – en lenguaje médico- junto a otras medidas lo garantizan, así como que los pacientes puedan tener una vida normal inmediatamente después de ser operados.
Hay productos que determinan la aparición de la dolencia en dependencia de la dosis, factores de sensibilidad y duración del tratamiento, como son los corticoides y la clopromacina, el busulfán y la amiodarona, entre otros. La uveítis anterior crónica y la rubiola congénita pueden originar la catarata secundaria. Sin embargo, no es difícil determinarla en cualquiera de sus manifestaciones.
Los síntomas son diversos y comienzan con una visión nublada, cambios en la observación de los colores, fotofobia y simulación de brillos en las luces nocturnas, por lo que es vital ir al oftalmólogo pues estas sensaciones se asocian también a otras enfermedades oculares.
Las limitaciones se relacionan directamente con la disminución de la agudeza visual que ocasione la catarata, que suele aparecer a los 50 o más años y requiere de intervención quirúrgica ya que empeora con el paso del tiempo. En algunos pacientes, la catarata le impide un funcionamiento adecuado.
Los niños requieren de prioridad, sobre todo los recién nacidos. Los especialistas sugieren operar rápido para evitar que el desarrollo visual se afecte con el crecimiento.
La cirugía suele ser, mayoritariamente, con anestesia local y después de un corto reposo, el paciente se reincorpora a sus actividades sin realizar esfuerzos físicos ni fuerzas mayores. Las estadísticas apuntan que menos del cinco por ciento se complica con hemorragias o infecciones. Los operados vuelven a casa el mismo día.
¿Son evitables estas nubes que oscurecen nuestras ventanas biológicas? Depende de las causas que las originen. La catarata diabética (una excepción) se controla. El resto se manifiesta de manera estable o progresiva. Y la unilateral, es la protección ante el riesgo de una herida o golpe la solución preventiva.
Los ojos son perlas que nos permiten conquistar todo lo posible, pero se desgatan y envejecen con los años. Las cataratas se amputan y los programas priorizados para el Adulto Mayor son una realidad irreversible. En el Centro Oftalmológico del “Guevara”, como por toda la Isla, quitar las nubes a las ventanas que nos muestran la vida es garante. Miles de tuneros son testigos oculares. 
http://tugrace.blogia.com/…/030201-cataratas-las-nubes-que

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