Las
imágenes en siluetas van tomando forma. Por el Este el Sol va corriendo
poco a poco la nube que le imposibilita proyectar con toda su energía
sus rayos solares. Mientras unos corren por el paseo del Malecón y otros
alistan sus arreos en las pequeñas embarcaciones para estar prestos
para la faena. A lo lejos el ronquido del motor de la lancha de Casa
Blanca nos permite identificarla surcando la bahía cargada de hombres y
mujeres que muy temprano acuden a su trabajo en el ultramarino pueblo.
Apenas amanece y el canto de los pájaros nos viene de los árboles del
parque cercano. Las palomas rabiches comienzan a bajar en busca de
alimentos. Los adoquines de la catedral amanecen humedecidos y en algún
rincón de la plaza se divisa algún que otro charco. José auxiliado de su
bastón sacó temprano a su can para que haga sus necesidades. La ciudad
comienza su rutinario ajetreo y sus columnas y edificaciones una vez más
son testigos mudos del paso del tiempo por esta villa de San Cristóbal
de La Habana que hoy cumple su 492 aniversario de fundada.
