LOS CINCO PRESOS POLÍTICOS CUBANOS INVISIBLES.




Marcelo Castillo S.

Es curioso que esa política estadounidense, en lugar de debilitar el régimen político cubano lo ha fortalecido...
El gobierno que encabeza Raúl Castro ya ha comenzado la liberación de aquellos presos que bajo la legislación socialista cubana han cometido delitos. ¿No será el momento que Barack Obama haga lo suyo con los cinco cubanos que denunciaron acciones terroristas anticastristas y que permanecen detenidos en cárceles de Estados Unidos?
Más de alguien dirá que estoy loco porque hablo de presos políticos cubanos invisibles. Si todos los días se habla de ellos en la televisión, en la radio y en los diarios, acaparando titulares de portada, me alegarán. Se discutirá que tan “políticos” son. Un amigo cubano me argumenta que fueron juzgados de acuerdo a la Constitución revolucionaria, con derecho a defensa y todo.
Pero justo ahora que estamos a 26 de julio, aniversario del asalto al cuartel Moncada con que se inició la rebelión contra el dictador Fulgencio Batista, recuerdo a cinco cubanos que están presos en Estados Unidos. De ellos, la prensa jamás habla.
Ellos son Antonio Guerrero Rodríguez Ingeniero en Construcción de Aeródromos, poeta, dos hijos, sentenciado a cadena perpetua; Fernando González Llort, casado, graduado del Instituto de Relaciones Internacionales (ISRI), del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Sentenciado a 19 años de prisión; Gerardo Hernández Nordelo, casado, graduado del ISRI, caricaturista. Sentenciado a dos cadenas perpetua más 15 años de prisión; Ramón Labañino Salazar, casado, tres hijas, graduado de Licenciatura en Economía en la Universidad de La Habana, sentenciado a 30 años de prisión y René González Sehwerert, casado, dos hijas, piloto e instructor de vuelo, sentenciado a 15 años de prisión.
¿De qué se les acusa? De haber entregado información a su país sobre los planes de los anticastristas que violaban el espacio aéreo cubano de manera sistemática en avionetas. Precisamente, esa información fue entregada al gobierno de Estados Unidos para evitar una tragedia. Y el gobierno de Washington, en lugar de utilizar esa información para evitar las operaciones ilegales, la uso para detener a quienes la proporcionaban desde suelo estadounidense.
Los cinco cubanos fueron juzgados por tribunales estadounidenses que condenaron a dos de ellos a cadena perpetua y al resto a penas que superan los quince años de prisión. Pese a los esfuerzos internacionales para que la Corte Suprema de ese país analizara el caso, esta instancia rechazó estudiar los antecedentes del juicio. Actualmente los cinco cumplen sus penas en diversos estados de la Unión. Las esposas de dos de ellos no pueden visitar a sus maridos, pues se les han negado las visas respectivas para entrar al país.
Quienes rasgan vestiduras en Chile por los presos políticos cubanos, deberían hacer lo mismo por los cinco que se encuentran en Estados Unidos. Ese sí sería un aporte a la paz en la isla caribeña. El gobierno que encabeza Raúl Castro ya ha comenzado la liberación de aquellos presos que bajo la legislación socialista cubana han cometido delitos. ¿No será el momento que Barack Obama haga lo suyo con los cinco cubanos que denunciaron acciones terroristas anticastristas y que permanecen detenidos en cárceles de Estados Unidos?
Lamentablemente, algunos senadores chilenos, incluso algunos socialistas, con el afán de tener la cobertura mediática de los medios de derecha, se han subido al carro unilateral de la propaganda anticubana. El avance de la democracia y de los derechos humanos en el mundo, y particularmente en América Latina, requiere de actitudes ecuánimes, equilibradas. La democracia y el respeto a los derechos humanos se fortalecerá en esta parte del mundo en la medida que superemos el clima de Guerra Fría que Estados Unidos ha mantenido inalterable en el caso de Cuba, pese a la inexistencia del Campo Soviético.
Es curioso que esa política estadounidense, en lugar de debilitar el régimen político cubano lo ha fortalecido, al punto que nunca antes en su historia los revolucionarios caribeños habían contado en América Latina con una alianza de Estados como la tienen hoy a través de la Alternativa Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (Alba).

Marcelo Castillo S. El autor es académico y fue Director del diario La Nación. Miembro del Consejo Editorial de Crónica Digital.
Santiago de Chile, 23 de julio 2010
enviado via:facebook.com,
por patricio dueñas del grupo " 5 heroes cubanos"

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