Cuba: ¿para qué espiar lo que todo el mundo sabe?


Si algún día las autoridades cubanas dedicaran agentes a espiar a instituciones norteamericanas para descubrir los entresijos de su política anticubana, estarían incurriendo en una especie de tautología.

Carece de sentido asumir costos políticos, arriesgar efectivos y gastar dinero para averiguar lo que todo el mundo sabe y aquello de lo cual presidentes, congresistas, altos funcionarios y jerarcas de la comunidad de inteligencia alardean todos los días.

El único enigma de la política norteamericana hacia Cuba es saber cuándo cambiará y para eso no hacen falta espías.

Probablemente los esfuerzos por destruir la Revolución Cubana sean de las zonas más transparentes de la política exterior norteamericana, la meta más largamente sostenida y el cometido que más propaganda y respaldo mediático recibe. Al respecto, de Eisenhower a Obama y de Allen Dulles a León Panetta ningún presidente y ningún director de la CIA han ocultado sus propósitos, sus tácticas, sus aliados ni sus gastos.

Desde hace cincuenta años, de modo público, incluso con altas dosis de exhibicionismo, Estados Unidos transfirió a las organizaciones contrarrevolucionarias radicadas en Miami el trabajo más sucio contra Cuba y utilizó a los exiliados, una parte de los cuales convirtió en mercenarios asalariados, para ejecutar la parte más violenta de su política. La invasión por bahía de Cochinos fue el capítulo más visible, aunque apenas uno entre miles de acciones terroristas de diferente carácter y magnitud.

En un medio como Miami, en el cual operar contra Cuba constituye un merito que es mayor en la medida en que se ejerce más violencia y se ocasionan mayores daños, un lugar donde se permite que desde una emisora de radio comercial se pidan “tres días de licencia para matar en Cuba…”, no tiene objetivo alguno espiar a las instituciones militares o de inteligencia norteamericanas cuya misión básicamente es mirar para otro lado mientras elementos de las organizaciones contrarrevolucionarias realizan acciones contra Cuba.

En la Florida han existido y existen todavía cientos de organizaciones, algunas de ellas tan notorias como Alpha 66, Comandos “L” y otras que realizan entrenamiento militar de campaña, preparan a sus efectivos para el uso de explosivos y exhiben sus letales armas, algunas como “Hermanos al Rescate” disponen de aviones, con los cuales incursionaron reiteradamente en las profundidades del espacio aéreo cubano, otras organizan flotillas navales para aproximarse a las aguas jurisdiccionales de la Isla, todo ello acompañado por una enorme publicidad.

Incluso, circunstancialmente algunas de estas organizaciones como el CORU, de pública orientación terrorista, han operado dentro de los Estados Unidos, donde han actuado contra instituciones de terceros países o de Naciones Unidas y participado en actos de la envergadura del asesinato de Orlando Letelier, lo cual ha obligado al FBI y a la Fiscalía estadounidense a reaccionar. Incluso han existido casos, el de “Omega 7” donde se han sobrepasado los límites, actuando de modo excepcionalmente violento, obligando a las autoridades a operar contra ellas.
JORGE GÓMEZ BARATA- SEGUIR LEYENDO

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