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A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL personalidades de todo el mundo denuncian que Washington está organizando la desestabilización de #Cuba

 



Estados Unidos mantiene contra Cuba un bloqueo por más de sesenta años. Desde la década de los noventa del siglo pasado, Washington dictó una serie de leyes que lo endurecieron aún más, tratando de cerrarle posibilidades para la compra de alimentos, buscando doblegar a su pueblo por hambre.

Tan solo el gobierno de Donald Trump emitió 243 medidas que afectan mucho más a la economía de Cuba, buena parte de ellas durante la pandemia del Covid-19. Ellas siguen vigentes con el gobierno de Joe Biden.

El objetivo no ha cambiado: asfixiar a la economía cubana y provocar sufrimientos a su población para que se revuelva en contra del gobierno revolucionario.

Washington ha desoído con arrogancia la condena anual de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que exige poner fin a este inhumano procedimiento.

Paralelamente, desde hace décadas el gobierno estadounidense viene invirtiendo millones de dólares en la creación de “disidentes”, de “opositores”, de todo tipo, irrelevantes al interior de Cuba pero enaltecidos por la prensa internacional con el propósito de dañar la imagen de la revolución y así fundamentar la aplicación del criminal bloqueo.

Con ello también busca el aislamiento de Cuba, siendo uno de los objetivos primordiales el que la Unión Europea rompa sus relaciones. Sin ocultarlo, asigna millones de dólares para promocionar la subversión interna, llamando a la desobediencia civil, la anarquía y el caos, con el único fin de acabar con el actual sistema político e instaurar uno que responda a sus únicos intereses.

Nada le importan a Washington los inmensos logros de la revolución en materia científica que, entre otros, logrará que dentro de pocas semanas Cuba sea el primer país del mundo con toda su población vacunada contra el Covid-19, y con vacunas propias. Aunque Washington hizo hasta lo imposible para que Cuba no pudiera adquirir ni jeringuillas con las cuales aplicarlas.

Washington, además de contar con la complicidad de la gran prensa corporativa, también se apoya en individuos que desde la Florida, principalmente, arman campañas que llaman a salir a la calle a protestar violentamente con el fin de derrocar al gobierno.

Al interior del país, sujetos que se sienten respaldados y protegidos por Washington, usando como bandera la difícil situación económica debido al bloqueo (situación aumentada por el Covid,como en todas las otras naciones), llaman a manifestaciones subversivas.

Lo hacen sin importarles las leyes vigentes que prohíben todo atentado al sistema político vigente, como es lógico en todos los estados del mundo. Y mucho más cuando es incitado por una potencia extranjera.

Nosotros, que a continuación firmamos, llamamos una vez más al gobierno de Estados Unidos a que cese el inhumano bloqueo contra Cuba, y a que detenga sus tentativas de desestabilizar a una nación que en ningún momento ha realizado acciones contra su seguridad; que mucho menos se ha inmiscuido en sus asuntos internos, ni llamando a la ciudadanía estadounidense a que subvierta el orden establecido, a pesar de los múltiples y graves problemas sociales internos que tiene esta potencia mundial.

10 de noviembre del 2021.

A iniciativa de Ignacio Ramonet, periodista, España; Hernando Calvo Ospina, escritor, Francia; Atilio Borón, sociólogo, Argentina y de Fernando Buen Abad, filósofo, México,

Firmamos:

Dilma Roussef, ex presidente de Brasil.

Rafaél Correa, ex presidente de Ecuador.

José Manuel Zelaya, ex presidente de Honduras.

Ernesto Samper Pizano, ex presidente de Colombia.

Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, Argentina.

Martín Almada, Premio Nobel Alternativo, Paraguay.

Pablo González Casanova, Premio UNESCO, México.

Alfred de Zayas, experto independiente ONU, EEUU.

Jean Ziegler, ex Relator Especial, ONU, Suiza.

César Luis Menotti, ex entrenador selección de futbol de Argentina.

Monseñor Jacques Gaillot, Francia.

Leonardo Boff, teólogo de la liberación, Brasil.

Marcelo Barros, monje benedictino, Brasil.

Heinz Bierbaum, euroditado, presidente Partido de la Izquierda Europea, Alemania.

Maite Mola, eurodiputada, vicepresidenta Partido de la Izquierda Europea, España.

Manu Pineda, eurodiputado, España.

Yeidckol Polevnsky, Cámara de Diputados, México.

Héctor Díaz-Polanco, diputado, ciudad de México, México.

Bert Anciaux, senador, Bélgica.

Carlo Sommaruga, senador, Suiza.

María de Lourdes Santiago, senadora, Puerto Rico.

François-Michel Lambert, diputado, Francia.

André Chassaigne, diputado, Francia.

Miguel Mejía, ministro, República Dominicana.

Juan E. Romero, diputado Asamblea Nacional, Venezuela.

Michele de Col, consejal de Venecia, Italia.

Dmitrij Palagi, consejal de Florencia, Italia.

Thanasis Petrakos, cοnsejero Regional, Grecia.

José Agualsaca Legislador, Ecuador.

Costas Isychos, ex ministro alterno de defensa , ex diputado, Grecia.

Dimitris Stratoulis, ex diputado, ex ministro, Grecia.

Nandia Valavani, ex viceministra de Finanzas y ex diputada, Grecia.

Olivio Dutra, ex ministro, Brasil.

Paulo Vanucchi, ex ministro, Brasil.

Juan Ramón Quintana, ex ministro, Bolivia.

Paolo Ferrero, ex ministro, Italia.

Ricardo Patiño, ex ministro, Ecuador.

Galo Chiriboga, ex fiscal, Ecuador.

Gabriela Rivadeneira, ex presidente Asamblea Nacional, Ecuador.

Piedad Córdoba, ex senadora, Colombia.

Giovanni Russo Spena, ex senador, Italia.

Leonardo Caponi, ex senador, Italia.

Eleonora Forenza, ex diputada europea, Italia.

Juliana Isabel Marino, ex embajadora, Argentina.

Rosa Rinaldi, ex vicepresidente, Provincia de Roma, Italia.

Blanca Flor Bonilla, ex diputada, El Salvador.

Kenarik boujikian, ex juez del TJ-SP, Brasil.

Carlos Viteri, ex diputado, Ecuador.

Fidel Narváez, diplomático, Ecuador.

Juan Carlos Monedero, Partido Podemos, España.

Joao Pedro Stedile, Movimiento de los Sin Tierra, Brasil.

Tania Díaz González, diputada y Vicepresidenta de Comunicación del PSUV, Venezuela.

Mauricio Acerbo, secretario nacional Refundación Comunista, Italia. Marco Consolo, relaciones internacionales Refundación Comunista, Italia.

Andrea Ferroni, coordinador nacional Juventud Comunista, Italia.

Izquierda Unida, España.

Partido Comunista de España.

Partido Comunista de los Pueblos de España.

Partido Comunista de España (m-l).

Ruben Suarez Ciria, Frente Amplio, Uruguay.

Lois López Leoira, Internacional antiimperialista de los pueblos, Argentina.

Ana Valentino, Movimiento Octubres, Argentina.

Manuel Bertoldi, Frente Patria Grande, Argentina.

Franco Zunino, presidente ARCI, Savona, Italia.

José Escoda, Frente Socialista, Puerto Rico.

Oscar Bonilla, Acción Política, Ecuador.

Cristian Armando, Fundación Sueños Colectivos, Argentina.

Ricardo Ulcuango, dirigente indígena, Ecuador.

Kanelis Giorgos, Vicesecretario Centro Laboral Kalamata , Grecia.

Pratis Dimitris, Sindicato DOY Mesinias, Grecia.

Fernando Cardozo, CTA Autónoma, Argentina.

Mariano Ciafardini, Partido Solidario, Argentina.

Chico Buarque, músico, Brasil.

Willie Toledo, actor, España.

Norman Briski, actor, Argentina.

Chabela Rodríguez, cantora, Puerto Rico.

Daniel Devita, músico, Argentina.

Chico Díaz, actor, Brasil.

Takis Vamvakidis, actor, Grecia.

Pierre Carles, cineasta, Francia.

Adorno Martín, director de Cine, Argentina.

Tania Hermida, cineasta, Ecuador.

Ricardo Kiko Cerone, director teatral, Argentina.

Enrique Dacal, director teatral, Argentina.

Jorge Falcone, documentalista, Argentina.

Paula Ferré, trovadora. Argentina.

Fabián Bertero, músico, Argentina.

Facundo Jofre, trovador, Argentina.

Solimar Ortíz Jusino, poeta, Puerto Rico.

William Pérez Vega, Poetas en Marcha, Puerto Rico.

Juan Camacho, poeta, Puerto Rico.

Francis Combes, poeta, Francia.

Raúl Zurita, poeta, Chile.

Jaime Svart , poeta, Chile/Grecia.

Mauricio Vidales, poeta, Colombia.

Manuel Santos Iñurrieta, dramaturgo, Argentina.

Cachito Vera, gestor cultural, Ecuador.

Pablo Guayasamin, gestor cultural, Ecuador.

Techi Cusmanich, gestora cultural, Paraguay.

Javier Etayo, humorista, Pais Vasco.

Pilar Bustos, artista, Ecuador.

María Centeno, artista, Venezuela.

Martha Moreleon, artista, México/Grecia.

Pavel Eguez, pintor, Ecuador.

Ilonka Vargas, artista, Ecuador.

Loukia Konstantinou, Centro Cultural “Nuestra América, Grecia.

Fernando Morais, escritor, Brasil.

Frei Betto, escritor, Brasil.

Luis Britto García, escritor, Venezuela.

Michel Collon, escritor, Bélgica.

Panagiotis Maniatis, escritor, Grecia.

Argentina Chiriboga, escritora, Ecuador.

Vicente Battista, escritor, Argentina.

Τasos Kantaras, escritor, Grecia.

Galo Mora, escritor, Ecuador.

José Regato, escritor, Ecuador.

Jenny Londoño, escritora, Ecuador.

Patricia Villegas, Presidenta Telesur, Venezuela.

Wafi Ibrahim, periodista, Líbano.

Manuel Cabieses, periodista, Chile.

Stella Calloni, periodista, Argentina.

Mario Silva, periodista, Venezuela.

Gustavo Veiga, periodista, Argentina.

Maxime Vivas, periodista, Fracia.

Cathy Dos Santos, periodista, Francia.

Pascual Serrano, periodista. España.

Geraldina Colotti, periodista, Italia.

Orlando Pérez, periodista, Ecuador.

Carlos Aznárez, periodista, Argentina.

Ivano Iogna Prat, periodista, Luxemburgo.

Mery Kampouraki, periodista, Grecia.

Maria Kaliva, periodista, Grecia.

Daniele Biacchessi, periodista, Italia.

Juan Carlos Espinal, periodista, Repúlica Dominicana.

Ascanio Bernardeschi, periodista, Italia.

Kintto Lucas, periodista, Ecuador.

Telma Luzzani, periodista, Argentina.

José Manzaneda, Cuba Información, España.

Jorge Elbaum, periodista, Argentina.

Fabrizio Casari, periodista, Italia.

Sandra Russo, periodista, Argentina.

Omar Ospina, periodista, Ecuador.

Sally Burch, periodista, Ecuador.

Xavier Lasso, periodista, Ecuador.

Elaine Tavares, periodista, Brasil.

Mabel Elina Cury, periodista, Argentina.

Horacio Finoli, periodista, Argentina.

Patricia Latour, periodista, Francia.

Fernando Arellano Ortiz, periodista, Colombia.

Vaquelis Gonatas, Red Solid@ria, Grecia.

Beinusz Smukler, Asociación Americana de Juristas, EEUU.

Carol Proner, jurista, Brasil.

Eduardo “Tuto” Villanueva, abogado, Puerto Rico.

Wilma Reverón Collazo, abogada, Puerto Rico.

Paul-Emile Dupret, jurista, Bélgica.

Carmen Diniz, jurista, Brasil.

Yiannis Rachiotis, abogado, Grecia.

Geovy Jaramillo, abogado, Ecuador.

Gianluca Schiavon, jurista, Italia.

Héctor Ortega, abogado, España.

Karla Díaz Martínez, abogada, Chile.

Glenna Cabello, politóloga, Venezuela.

Gianni Vattimo, filósofo, Italia.

Graciela Ramirez, activista, Argentina.

Milagros Rivera, dirigente social, Puerto Rico.

Irene León, socióloga, Ecuador.

Paul Estrade, catedrático, Francia.

Paula Klachko, socióloga, Argentina.

Arantxa Tirado, politóloga, España.

Pasquale Voza, catedrático, Italia.

Angelo Baracca, catedrático, Italia.

Francisco Sierra Caballero, catedrático, España.

Ana Esther Ceceña, catedrática, Mexico.

Waldir Rampinelli, catedrático, Brasil.

Nildo Domingos, catedrático, Brasil.

Emilio H. Taddei, catedrático, Argentina.

Ioannis Kouzis , catedrático, Grecia.

Juan Torres López, catedrático, España.

Andrea Vento, docente, Italia.

Themis Tzimas , catedrático, Grecia.

Dimitris Katsonis, catedrático, Grecia.

Gonzalo Perera, matemático, Uruguay.

Rosella Franconi, biotecnóloga, Italia.

Fabrizio Chiodo, científico, Italia.

Clóvis Cavalcanti, economista ecológico, Brasil.

Rosella Franconi, investigadora, Italia.

Gilberto López y Rivas, antropólogo, Mexico.

Alicia Castellanos, antropóloga, Mexico.

Tiziano Tussi, Comité Científico CESPI, Italia.

Giovanna Di Matteo, geógrafa, Italia.

Luis E. Wainer, sociólogo, Argentina.

David Chávez, sociólogo, Ecuador.

Juan Paz y Miño, historiador, Ecuador.

Eirini Nedelkou, arquitecta, Grecia.

Mario Della Rocca, investigador, Argentina.

Erika Silva, socióloga, Ecuador.

Julio Peña y Lillo sociólogo, Ecuador.

María Fernanda Barreto, investigadora, Venezuela.

Nelson Rolim de Moura, editor, Brasil.

Pedro Páez, economista, Ecuador.

Miguel Ruiz, economista, Ecuador.

Ricardo Sánchez, economista, Ecuador.

Melania Mora, economista, Ecuador.

Cristian Orosco, economista, Ecuador.

Mario Ramos, sociólogo, Ecuador.

Alessandro Fanetti, investigador, Italia.

Rafael Quintero, sociólogo, Ecuador.

Movimiento Estatal de Solidaridad con Cuba, España.

MediCuba, España.

Sodepaz, España.

Samuel Wanitsch, coordinación Asociación Suiza-Cuba.

Marco Papacci, presidente Asociación Italia-Cuba.

Didier Philippe, presidente Asociación Francia-Cuba.

Victor Fernández, presidente Cuba Cooperación, Francia.

Didier Lalande, presidente Asociación Cuba Linda, Francia.

Charly Bouhana, presidente Asociación Cuba Sí Francia.

Roberto Casella, Circulo Granma Italia-cuba.

Anna Serena Bartolucci presidente AsiCuba, Italia.

Ola contra el bloqueo a #Cuba recorre EEUU



La caravana llegó a Washington para pedir el fin del bloqueo estadounidense a Cuba 

Un plantón frente a la Casa Blanca y caravanas en ciudades de Washington y California son parte de la ola que, de este a oeste, recorrerá hoy Estados Unidos por el fin del bloqueo a Cuba.

Tras un trayecto de dos mil kilómetros y casi un mes de una caminata sin precedentes, cubanoamericanos que integran el proyecto Puentes de Amor alzarán su voz desde el emblemático parque Lafayette frente a la mansión ejecutiva para entregar sus demandas y una petición firmada por más de 27 mil personas.


Ese esfuerzo lo respaldarán otros grupos solidarios con la isla que también se trasladarán hasta aquí mientras ocurren distintas acciones de apoyo en diversas partes del territorio nacional.

El profesor Carlos Lazo, coordinador del proyecto Puentes de Amor, en declaraciones a Prensa Latina a lo largo del peregrinaje de Miami a Washington DC, expresó que el sentimiento contra el bloqueo fue común en cada lugar al que llegaban.

Se preguntaba cómo es posible que un gobierno no escuche ese reclamo de pueblo, el de «tantos y tantos, porque nadie que está del lado de los que aman y fundan quiere más sufrimiento para las familias cubanas».

Insistió en que el presidente Joe Biden debe cumplir su promesa de campaña porque dijo que propiciaría un cambio de política hacia Cuba y todavía su administración mantiene las 243 medidas coercitivas dispuestas por Donald Trump, que significaron un endurecimiento del cerco unilateral.

Queremos enviar remesas, que se abran los servicios consulares en la embajada en La Habana, vuelvan los vuelos a todas las provincias cubanas, se restablezca el plan de reunificación familiar y que los estadounidenses viajes libremente a Cuba, enfatizó.

Para el activista, tal política de asfixia es «una violación de los derechos humanos gigante» no solo del pueblo cubano sino de todos los que desean ayudar a los suyos y se les impide.

Entretanto, la convocatoria a la caravana de autos y bicicletas en San Francisco y Los Ángeles, en California y en Seattle, en el estado de Washington, tendrá como consignas principales: ¡Fin del bloqueo de Estados Unidos! y ¡Manos de Estados Unidos fuera de Cuba!



"Durante más de 60 años, Cuba ha permanecido bajo el bloqueo criminal del gobierno de Estados Unidos», expresó el llamamiento a la jornada al agregar que el mundo ve esta política como lo que es «un ataque injusto y criminal a la soberanía y los derechos del pueblo cubano«.



Desde 1992, en la Asamblea General de la ONU, la voz mayoritaria de la comunidad internacional respalda a Cuba en el pedido del levantamiento de ese cerco económico, comercial y financiero.

El pasado 23 de junio, 184 países de los 192 miembros de la ONU votaron por su levantamiento, solo Estados Unidos e Israel lo hicieron en contra, con las abstenciones de Brasil, Colombia y Ucrania.

Fuente: http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2021-07-25/ola-contra-el-bloqueo-a-cuba-recorre-eeuu

#Cuba: frente al ataque, el alma de la nación

 

#Cuba: frente al ataque

Norelys Morales Aguilera.─ La intensa y descomunal campaña comunicacional contra el pueblo de Cuba probadamente orquestada y alimentada desde Estados Unidos continúa, a pesar de la derrota popular de los disturbios, que no estallido social como aspiran y esperan los odiadores. 

Después del montaje y desarrollo de una operación comunicacional de alto estándar, salida de Estados Unidos, digna de estudio por teóricos y académicos no hay dudas de que los gestores y operadores se emplearon a fondo. Mensajes robotizados y medios concertados hicieron correr las matrices de opinión por el mundo a una velocidad inusitada. 

Supuestamente, han dicho y siguen diciendo, el “pueblo perdió el miedo”, “se ha levantado contra la mala gestión del gobierno a la pandemia”, “pide libertad” y “cese de la represión”. 

Una mirada sobre la situación en Cuba la tiende el músico británico George Roger Waters:

‘Si le interesa mi casa y no me la puede comprar, es porque no se la quiero vender, ni tampoco se la quiero alquilar o arrendar… Entonces usted me encierra en mi casa, y no me deja salir para ir al supermercado, ni a la farmacia, ni al banco, y tampoco deja que me vendan los repuestos del carro o la moto, y aunado a esto me cancelan las cuentas y tarjetas de crédito y ahorro… Al cabo de un tiempo mis familiares se van a desesperar, algunos escaparán por la ventana… y usted desde afuera empezará a vociferar que soy un inepto para conducir las riendas de mi casa y que soy un dictador, que hago sufrir a mi familia… y entonces van a comenzar a decir que el gobierno de mi casa está en CRISIS y que los vecinos tendrán permiso para INTERVENIR y ECHARME con el propósito de atender la CRISIS HUMANITARIA de mi familia. Eso si… nunca usted dirá que lo que le interesa es quedarse con mi casa. Y que por eso fue que usted me puso a mí en esta situación tan CRÍTICA ante mi familia’.

En la misma medida que se esclarecen los hechos y los personeros de Estados Unidos hablaron, los vándalos (probados en su actitud) pasan a ser víctimas en medios y redes sociales. 

Era de esperar que la derecha miamense se pronunciara con su odio visceral, que al pedir un corredor o intervención humanitaria mostraba la oreja peluda. Pero el aliento vocinglero llegó hasta la Casa Blanca. Se querría que Joe Biden cumpliera sus promesas electorales respecto a Cuba, y no fuera lo peor de Trump con sus 243 medidas añadidas al bloqueo, ni de Obama con su “poder inteligente”, pero no hay señales a su favor. 

“Nos unimos al pueblo cubano y a su clamoroso llamado por la libertad y alivio de las trágicas garras de la pandemia y de las décadas de represión y sufrimiento económico a las que ha sido sometido por el régimen autoritario de Cuba”, dijo Biden en un comunicado. “Estados Unidos pide al régimen cubano que escuche a su pueblo y sirva sus necesidades en este momento vital en lugar de enriquecerse”, agregó.

No es momento de conceder a Biden aliento humanitario: solo con una firma podría traer alivio a Cuba.

Vale recordar que toda intervención de Estados Unidos en guerra contra otros países estuvo antecedida siempre de la “preparación” del desinformado pueblo estadounidense, el único que en algo interesa al establishment de Washington. Y, de eso se trata: Estados Unidos siempre estaría preparado para la intervención humanitaria que no es más que destrucción inhumana.

El pueblo cubano sabe bien lo que se juega en la puja. La gente de Cuba está ocupada y preocupada con la pandemia y poder dar aire a la economía. La población está tranquila y en alerta. No se necesitó la orden de salir a las calles para que los vándalos fueran repelidos por la población y la autoridades. El llamado a las calles es el refuerzo a la convicción. 

Los instigadores, los financistas y la derecha mediática y factual deben saber que para derribar la obra de generaciones y la Patria que los padres nos ganaron de pie, tienen que pasar por encima de la voluntad o de los cadáveres llegado el caso, de millones de gente patriota.

Contamos con la solidaridad internacional. Cuba no está ni estará sola. El mundo lo ha demostrado bien y eso molesta al Imperio y sus acólitos, como molesta la solidaridad cubana con otros países y con nosotros mismos. Como molesta el impecable desempeño del gobierno frente a la pandemia y la obtención de nuestras soberanas vacunas y medicamentos. 

En estos momentos de la Patria podemos decir con los evangelios que llevamos tesoros en vasos de barro, que son el alma de la nación, y que estamos en apuros pero no seremos derrotados.

https://islamiacu.blogspot.com/2021/07/cuba-frente-al-ataque-el-alma-de-la.html?m=

#Cuba, la solidaridad es urgente

  


Marcelo Caruso Azcárate 

Como anunciábamos en columna anterior, las consecuencias del bloqueo económico y financiero definido por el Congreso de Estados Unidos contra Cuba, caen directamente sobre todo su pueblo. 

El país que en relación con su población tiene uno de los más altos números de profesionales, fue obligado a vivir del turismo, el cual se ha reducido a mínimos en tiempos de pandemia; y como consecuencia, hoy vive una emergencia alimentaria y sanitaria que requiere de la urgente solidaridad internacional y del pueblo colombiano. 

La crisis financiera y productiva del sistema -agudizada también por la pandemia- ha sido generalizada y sus consecuencias se vuelcan sobre los más vulnerables, como lo hemos sufrido en Colombia, lo cual es condenable; como lo es también que a una pequeña nación inundada de utopías y con la disposición de acabar con esas desigualdades, se le mantenga un inhumano bloqueo que, desde 1992, ha sido rechazado 28 veces por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

 Es indignante que el gobierno de la “gente decente de camionetas blancas” -enemigo radical de los bloqueos populares- vuelva a convertir a Colombia en el “Caín de América”, lo cual se expresó en la reciente votación de una nueva Declaración de esta Asamblea, donde 184 países rechazaron el bloqueo imperial, 2 se opusieron (el bloqueador e Israel) y 3 se abstuvieron (Colombia, Brasil y Ucrania). 

Se repite otra vez una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos que, según la Convención de Ginebra de 1948, “constituye un acto de genocidio” sobre el pueblo cubano. 

La agresión se inició con un memorando del Departamento de Estado estadounidense del 6 de abril de 1960, que llamaba a poner en práctica “todos los medios posibles para debilitar la vida económica, negándole a Cuba dinero y suministros” para provocar hambre y desesperación con el objetivo de derrotar al gobierno.

 Y luego de 61 años de resistencia contra vientos y mareas, les toca enfrentar una “tormenta perfecta” que afecta gravemente la vida de su pueblo. Grandes dificultades para mantener un sector productivo estatal que requiere de materias primas y nuevas tecnologías y, al mismo tiempo, apoyar las renacientes iniciativas asociativas y familiares con pequeños y medianos emprendimientos; falta de divisas para surtir el mercado y distribuir en equidad los accesos al consumo de la población, pues, si bien se han duplicado y triplicado los salarios, la demanda supera a la oferta y encarece los productos. 



Problemas que se extienden al área de la salud, históricamente su mayor fortaleza, en la que, luego del enorme esfuerzo de producir y aplicar a la fecha más de 7.000.000 millones de vacunas, tienen que atender a los pacientes de un nuevo pico de la pandemia sin mascarillas, batas médicas, jeringas, guantes y medicamentos de importación. 

Es más que obvio que exista descontento y demandas por parte de la población, en particular en los sectores menos integrados a la sociedad. Superar la dependencia de un modelo de sobrevivencia basado en el turismo requiere acabar con el bloqueo, junto con un cambio drástico en el modo de producción, que no es inmediato, y que sólo puede hacerse manteniendo la cohesión de su pueblo y reanimando los espacios democráticos que reconstruyan el poder popular que los caracterizó en sus inicios. La consigna no será la de “libertad, libertad” impulsada por los servidores de los bloqueadores -los cuales no han sido asesinados ni agredidos por la fuerza pública- sino, como veremos en los próximos días, la de “revolucionar la revolución”, escuchar mucho más las críticas constructivas y ganar las calles, como lo ha declarado su presidente.

 La solidaridad es una gran cualidad de nuestro pueblo. Manos a la obra.

fuente: http://www.manifestopetista.org.br/2021/07/12/cuba-la-solidaridad-es-urgente/


#Cuba: El error que no cometí

 El error que no cometí fue el del olvido de quién soy, cuáles son mis sueños, de cuál pasado provengo, adónde pertenezco, qué nombre tiene mi enemigo y qué significado concedo a todo lo anterior


La Revolución se defiende en las calles de La Habana. 
Foto: Ricardo López Hevia

Hace ya mucho tiempo entendí que los procesos de transformación social no solo son tan difíciles como subir la cuesta empinada de una montaña gigantesca, sino que los esfuerzos van a ser mucho más grandes en tanto mayor sea la autenticidad de los ideales y, sobre todo, la conexión entre las aspiraciones colectivas y el discurso de aquellos a quienes toca, en el lugar que sea, la dura responsabilidad de dirigir. Al mismo tiempo que lo anterior, también hace ya mucho entendí que la pureza de los sueños es mayor en tanto más íntima es la unión entre aquello a lo cual se aspira y las demandas de justicia social que, a lo largo de generaciones, afligen a los más desposeídos.
 Junto a lo anterior, sumé la certeza de que la transformación que soñaba –un modelo de sociedad en el cual, a diario, se intenta extender a todos los espacios de justicia social– no solo tenía que traducirse en una exigencia permanente a mí mismo (en términos de conocimiento, entrega, participación, amor y confianza), sino que estaba obligado a realizarla en el interior de una hostilidad salvaje por parte de las fuerzas organizadas de aquel enemigo que más claro veo: la dominación imperial, que es lo mismo que la voluntad política subyacente en la masa de flujos del gran capital.
Elegir fue, al menos en mi caso, convocar a un diálogo enorme (en ocasiones hiriente) ilusiones que luego no pude alcanzar, el tamaño y las opciones económicas que pude identificar para mi país, la búsqueda de la más radical soberanía nacional, el antimperialismo en el que siempre he creído (pues mi rechazo a cualquier hegemonismo o subordinación es absoluto), la voluntad de descolonizar tanto estructuras como mentalidades, la repulsa ante cualquier forma de autoritarismo o accionar burocrático/formal.
El error que no cometí fue olvidar que los mundos nuevos se construyen en lucha y que, en comparación con la alegría de los sueños, mi resabio (sea cual pueda ser) es poco. O reducir, hasta desaparecer por entero, al grupo de los que menos tuvieron desde siempre y que ahora –después del acontecimiento de la Revolución cubana– encuentran para sí la vida difícil y digna de un país pequeño que al mismo tiempo enfrenta la carga histórica del subdesarrollo y también la violencia del enemigo imperial.
La unidad de la que hablo pasa por este diálogo personal, familiar, vecinal, barrial, laboral, institucional, público, entre la memoria y la esperanza, entre la limitación o el error y sus necesarias correcciones, entre lo que pueda fallar y la voluntad de dar y participar. Un proceso de cambio social como el nuestro es un desmesurado experimento de creación de cultura nueva (del trabajo, de la solidaridad, de la participación) que está obligada a discutirse a sí misma todos los días. Es desplegar vías inéditas para la comunicación permanente entre los liderazgos y los sectores todos de la población, ya sea esto a través del uso desalienado de los medios masivos de comunicación, mediante el accionar de las organizaciones políticas o mediante ese instrumento de alcance masivo y potencialidades infinitas que son la CTC, la FMC y los CDR. Es renovar, crear, multiplicar, amplificar y fortalecer (una y otra vez) las herramientas de control popular.
Repito que nada de lo anterior es cómodo o sencillo, sino que –tal como ocurre cuando hay que vencer rutinas, jerarquías y obediencias de siglos– equivale a movernos entre asperezas (a veces a salir lastimado), pero siempre siguiendo a esa brújula que dice dónde se encuentra la combinación entre soberanía, justicia social y esperanza.
El error que no cometí fue el del olvido de quién soy, cuáles son mis sueños, de cuál pasado provengo, adónde pertenezco, qué nombre tiene mi enemigo y qué significado concedo a todo lo anterior.
Vivir así es un desafío y es así que todos los días renazco.

http://www.granma.cu/cuba/2021-07-12/el-error-que-no-cometi-12-07-2021-00-07-57

Playa Sirena y Paraíso, Cayo Largo del Sur, Cuba

CUBA DESDE EL SATELITE

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