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Cuba tiene un nuevo Código de Trabajo más inclusivo



El documento fue discutido por más de dos millones de trabajadores, quienes sugirieron modificaciones a siete de los 14 capítulos.
La Habana, 24 dic.- Con la aprobación de un nuevo Código de Trabajo, que por primera vez incluye el término de género y la no discriminación hacia la diversidad sexual, Cuba se estaría abriendo un camino de leyes más atemperadas al siglo XXI.
Aprobada por mayoría en la última sesión del parlamento, el 21 de diciembre, la nueva ley que regirá los derechos y deberes de personas naturales y administraciones incluyó propuestas de trabajadores del sector estatal y no estatal durante la discusión del documento en los centros laborables del país.
Desde el inicio de los análisis, afloraron sugerencias de modificaciones que incluyeran, explícitamente, la protección de los derechos de las personas lesbianas, gays, bi y transexuales (LGBT), la utilización de un lenguaje inclusivo, así como otros elementos alusivos a discapacidades, estatus al virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del sida, y la identidad de género.
La presentación de estos temas en el debate parlamentario no transcurrió de forma apacible.
Las propuestas hechas por la diputada Mariela Castro Espín, directora del estatal Centro Nacional de Educación Sexual, que aboga por la libre orientación sexual e identidad de género, encontraron apoyos y resistencias.
Según personas consultadas, que siguieron los debates transmitidos por la televisión estatal, las contrarréplicas a sus propuestas vinieron, entre otros, del diputado Homero Acosta, secretario del Consejo de Estado, y José Luis Toledo, presidente de la comisión de asuntos constitucionales y jurídicos del parlamento unicameral cubano.
La adopción de estas cláusulas tuvo una reacción inmediata en la blogosfera y las redes sociales.
El periodista y activista LGBT Francisco Rodríguez dijo en su bitácora Paquito el de Cuba: "estoy sin resuello de tantas emociones vividas en el Parlamento. Ya tenemos la primera ley cubana que protege de forma explícita derechos de las personas homosexuales, en este caso en el trabajo".
Por su parte, el médico y activista por la diversidad sexual Alberto Roque destacó en HomoSapiens@Cuba, que "en el artículo dos concerniente a la igualdad, se sustituyó la palabra sexo por género, raza por color de la piel y se incluyó la orientación sexual como causas de discriminación".
A su juicio, "sin dudas es un hecho histórico, pues es la primera ocasión que se incluye legalmente el reconocimiento y respeto de las personas con diversas orientaciones sexuales en Ley alguna en nuestro país".
Aunque no fueron explicitadas la identidad de género, discapacidad o el seroestatus al VIH como causales de discriminación, para Roque, "se percibe una incipiente comprensión desde el punto de vista jurídico de las limitaciones de la categoría sexo y sobre la necesidad de reconocer al género y sus dimensiones como elementos claves para la generación e implementación de las políticas".
El médico opinó que "no debe temerse en lo absoluto que las leyes futuras, que fortalezcan la democracia y el republicanismo cubanos tengan enfoque de género". "No veo nada de malo en que seamos uno de los pocos países en el Mundo que aplique el enfoque de género. Nuestro proyecto social tiene muchas peculiaridades que lo hacen favorablemente singular", insistió.
De acuerdo con el galeno, quien defiende el discurso de género que intenta romper con el sexismo en el lenguaje, "las normas jurídicas no son hormas. Las bases y tradición del Derecho son patriarcales, excluyentes de las mujeres y de todas las sexualidades que atenten contra el poder del patriarcado".
A su vez, mencionó que "los gobiernos con más avances en igualdad social en Latinoamérica han fortalecido la participación ciudadana con la inclusión del discurso de género".
"En no pocas ocasiones percibo que el proyecto de la Revolución cubana experimenta un retraso con tintes conservadores respecto a muchos cambios sociales que ocurren en naciones hermanas de la región", comparó.
En su post, Roque llamó la atención en que quedan pendientes muchas modificaciones legales que atañen a la sexualidad y el género, en el anteproyecto del Código de Familia así como en el Código Penal.
Si bien las propuestas de Castro Espín tuvieron opositores, también se ganaron el respaldo de varias voces de los círculos religiosos representados en la Cámara de Diputados, entre ellas la de Miriam Ofelia Ortega, la primera mujer ordenada como pastora de la Iglesia Presbiteriana en Cuba; y el diputado Pablo Odén Marichal, pastor episcopal.
Varios reportes noticiosos refirieron la intervención en el debate del diputado Miguel Díaz-Canel, primer vicepresidente cubano, quien consideró las propuestas un reflejo de la vocación humanista de la revolución y abogó por usar términos que unen y "que en diferentes momentos otros han empleado para separarnos".
"Se trata de resolver con inteligencia las posibles diferencias y lograr una redacción que nos lleve a un estadio superior dentro de nuestra legislación", sugirió.
Ahora una comisión se encarga de la redacción definitiva del documento.
El proyecto fue sometido a consultas en las que participaron 2.802.459 personas y más de 40.000 colaboradores cubanos en el exterior y sufrió modificaciones en siete de sus catorce capítulos.
Además de las referidas al género y la no discriminación, entre otras propuestas significativas estuvieron la necesidad de formalizar la relación de trabajo mediante contrato escrito, participación de la empleomanía en la elaboración del plan y el presupuesto, adaptación laboral de los que se incorporan al trabajo por primera vez y la responsabilidad del empleador en garantizar condiciones de salud y seguridad. (2013)

Primera discoteca gay estatal en pesos cubanos en La Habana o la Fiesta de los Tuix


http://paquitoeldecuba.wordpress.com/2010/12/29/primera-discoteca-gay-estatal-en-pesos-cubanos-en-la-habana/

El mensaje electrónico me lo envió un estudiante de periodismo que hace prácticas profesionales en mi redacción. Parecía demasiado perfecto para ser real: una discoteca gay en un restaurante estatal de La Habana Vieja, por solo 25 pesos cubanos, con oferta gastronómica en la misma moneda, climatización, efectos de luces y otros “de última generación”. No soy muy fiestero, pero a tono con el espíritu de celebración que prima por estos días finales del año y consecuentes con una vieja tradición romántica entre mi pareja y yo, ese mismo fin de semana nos propusimos ir a comprobar una noticia tan espectacular.

Volante que circula en fiestas particulares de ambiente gay en la capital para promover La fiesta de los Tuix

¡Y era cierto! Sobre las diez de la noche del sábado antepasado, bajamos por la calle Muralla, por un costado del Hotel Saratoga, frente al Parque de la Fraternidad, tres o cuatro cuadras hasta hallar la esquina de Compostela. Es una zona de La Habana Vieja muy cerca de importantes arterias, como Monserrate y Obispo, pero tampoco muy llamativa. Un lugar discreto, podríamos decir. Tanto que al llegar al sitio nos costó trabajo descubrir la entrada, pero allí estaba, sin muchas luces ni estridencia: restaurante El Sótano.

Pagamos la entrada y bajamos al amplio salón, donde había música y solo unos pocos clientes todavía. Esa era la primera noche de La fiesta de los Tuix.

“Cuando mi pareja y yo salíamos a pasear, y sospechábamos que alguien era gay, nos decíamos en un código secreto nuestro: ese es Tuix, por eso tuvimos la idea de ponerle ese nombre que nos pareció pintoresco”, me esclareció Navid Fernández Cabrera, quien lidera el proyecto de esta nueva opción de “ambiente”, también con el propósito explícito de luchar “contra la homofobia”.

Insistente y emprendedor, este entusiasta productor musical contemporáneo conmigo me contó sobre su experiencia previa en el montaje de espectáculos y su búsqueda afanosa desde hace un tiempo atrás por toda La Habana, de un local apropiado donde establecer legalmente una discoteca para personas LGTB, con precios módicos y en pesos cubanos, que sirviera de alternativa a las fiestas en casas particulares y a las opciones en pesos convertibles de algunas instalaciones nocturnas habaneras que ya brindan ese servicio.

Un buen día Navid pasó por Compostela y Muralla, muy cerca del lugar donde vive, y descubrió aquel modesto restaurante de la empresa municipal de Comercio y Gastronomía, posiblemente algo descomercializado por su propia ubicación. Cuando vio las condiciones “estratégicas” del salón, sintió que su búsqueda había terminado.

La administración de El Sótano acogió el proyecto con gran interés y disposición, según refiere Navid. Bajo el nivel de la calle —como bien indica su nombre—, sin grandes filtraciones acústicas, con unas dimensiones apropiadas (alrededor de 13 metros de largo por 9 de ancho, con gruesas columnas y esquinas particularmente “atractivas”), el restaurante podría admitir como discoteca entre 350 y 400 personas, de acuerdo con los cálculos del promotor cultural.

“La idea es genial, los precios de entrada y de las bebidas son más baratos que los de otras discotecas, aunque no vemos todo lo que prometía la publicidad. Pero está muy bien, ahora hace falta que la gente venga”, me comentó Sydney Sánchez, un joven trabajador que compartía allí con su pareja y un grupo de muchachos, quienes —como yo— supo de La fiesta de los Tuix por el citado correo electrónico.

Era la noche inicial, por supuesto. Navid me confirmó que todavía no estaban completos el juego de luces y los efectos propios de ese tipo de instalación, los cuales terminarían de instalar en los días subsiguientes. Sobre la marcha deberán mejorar además otras cuestiones técnicas como la climatización, la ambientación, la propia oferta de la gastronomía, en fin… estaban en la arrancada todavía.

No obstante, había una oferta variada de coctelería, cerveza enlatada, rones embotellados; buena música disco, cubana y baladas —a petición del público— y solamente unas pocas decenas de gay, lesbianas, transexuales y hasta alguna pareja heterosexual, lo cual hizo muy agradable y tranquila la velada inaugural (sobre todo para mí que no gusto de las moloteras).

Supe, además, que el proyecto prevé inaugurar allí para enero una peña de la popular cantante pop Yenisey del Castillo, incorporar humoristas, y eventualmente podría incluir también algún espectáculo de transformismo. Pero su propósito principal será bailar, mover el esqueleto, los sábados desde las diez de la noche hasta las seis de la mañana “para que la gente no tenga que preocuparse con el transporte por la madrugada”, y los domingos hasta la medianoche, precisó Navid.

En un extremo del salón, trabajadoras del restaurante hacían ciertos preparativos para el día siguiente, y quise saber cómo tomaban el hecho de una discoteca gay en su unidad gastronómica, si tendrían alguna reserva al ver parejas del mismo sexo bailar, compartir, vivir. “No, nada de eso, los cantineros están encantados, porque dicen que los homosexuales dicen “por favor” para pedir los tragos —me dijo una de las cocineras— Son lo mejor del mundo, gente de clase”.

Playa Sirena y Paraíso, Cayo Largo del Sur, Cuba

CUBA DESDE EL SATELITE

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